7 de enero de 2026

Data centers: consumo energético y soluciones de refrigeración

Los data centers son el corazón de la IA, pero su consumo energético se dispara. Descubra las soluciones de refrigeración, desde la inmersión líquida al espacio.

7 min de lectura|Alta tecnología
Data centers: consumo energético y soluciones de refrigeración

Los centros de datos son las catedrales invisibles de nuestra era digital. Albergan nuestros datos, ejecutan nuestras aplicaciones y, cada vez más, entrenan los modelos de inteligencia artificial que están redefiniendo nuestro mundo. Pero esta potencia tiene un coste, y se mide en teravatios-hora. El consumo energético de los centros de datos se ha convertido en un desafío ecológico y económico de primer orden. Ante este reto, el ingenio humano está llevando al límite las leyes de la física para encontrar soluciones de refrigeración cada vez más eficientes, que nos transportan desde las profundidades de la tierra hasta los confines del espacio.

En este artículo, vamos a explorar en profundidad este tema crucial. Según nuestro análisis, la gestión térmica es el quid de la cuestión. Analizaremos en detalle los métodos tradicionales, nos sumergiremos en las innovaciones que están cambiando las reglas del juego e incluso nos proyectaremos hacia un futuro en el que nuestros datos podrían procesarse en órbita.

01Comprender el consumo energético de un centro de datos

Comprender el consumo energético de un centro de datos

Para entender la magnitud del problema, primero hay que comprender a dónde va toda esa electricidad. Un centro de datos es mucho más que una simple colección de servidores. Es un ecosistema complejo donde cada componente consume energía:

  • Los equipos de TI (tecnologías de la información): servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de red. Es el núcleo productivo del centro de datos.
  • La infraestructura de soporte: principalmente los sistemas de refrigeración, but también los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS), la iluminación y los sistemas de seguridad.

La refrigeración suele representar entre el 30 % y el 40 % del consumo total de un centro de datos. ¿Por qué? Porque cada vatio que consume un procesador se transforma casi íntegramente en calor. Sin una disipación térmica eficaz, los componentes se sobrecalentarían y fallarían en cuestión de minutos.

El PUE: el indicador clave de la eficiencia

Para medir la eficiencia energética de un centro de datos, la industria utiliza un indicador llamado PUE (Power Usage Effectiveness). Su fórmula es simple:

PUE = Energía total consumida por las instalaciones / Energía consumida por los equipos de TI

Un PUE perfecto sería de 1.0, lo que significaría que el 100 % de la energía se utiliza para alimentar los equipos de TI, sin ninguna pérdida en refrigeración u otros sistemas. En realidad, el PUE medio mundial se sitúa en torno a 1.5. Sin embargo, los gigantes tecnológicos como Google o Microsoft, gracias a una ingeniería de vanguardia, alcanzan unos PUE impresionantes, que rozan el 1.1.

02Las soluciones de refrigeración: de la tradición a la innovación

Las soluciones de refrigeración: de la tradición a la innovación

La carrera por conseguir un PUE más bajo ha dado lugar a una multitud de tecnologías de refrigeración. Demos un repaso a las soluciones más destacadas, desde las más clásicas hasta las más disruptivas.

Los métodos convencionales y sus límites

El método más extendido sigue siendo la refrigeración por aire. El principio consiste en organizar los racks de servidores en pasillos fríos y calientes. Unas potentes unidades de aire acondicionado (CRAC - Computer Room Air Conditioner) inyectan aire frío en los pasillos fríos, que atraviesa los servidores para extraer el calor. Luego, el aire caliente se aspira desde los pasillos calientes para volver a ser enfriado. Es un método de eficacia probada, pero consume mucha energía y no es adecuado para los servidores modernos ultradensos que generan un calor intenso.

El free cooling: cuando la naturaleza echa una mano

El free cooling (o enfriamiento gratuito) es un enfoque más inteligente. La idea es utilizar el aire exterior cuando su temperatura es lo suficientemente baja como para enfriar el agua del circuito de refrigeración o directamente el aire del centro de datos, sin tener que encender los compresores de las unidades de aire acondicionado, que consumen muchísima energía. Según nuestra experiencia, es una solución muy eficaz, pero depende en gran medida del clima. Por este motivo, muchos centros de datos se construyen en los países nórdicos, donde el aire fresco abunda durante gran parte del año.

La refrigeración por inmersión: sumergir los servidores

Aquí entramos en el terreno de las tecnologías disruptivas. La refrigeración por inmersión consiste en sumergir completamente los servidores en un fluido dieléctrico (que no conduce la electricidad) no tóxico y biodegradable.

Existen dos enfoques principales:

  1. La inmersión monofásica: el fluido circula alrededor de los componentes, absorbe el calor y luego se bombea a un intercambiador de calor para enfriarlo antes de volver al tanque. El fluido permanece siempre en estado líquido.
  2. La inmersión bifásica: el fluido tiene un punto de ebullición muy bajo (aproximadamente 50 °C). Al entrar en contacto con los componentes calientes, se vaporiza. Este vapor sube, entra en contacto con un condensador frío en la parte superior del tanque, vuelve a su estado líquido y cae de nuevo sobre los servidores, creando un ciclo de refrigeración pasivo y extremadamente eficiente.

Las ventajas son espectaculares: un PUE que puede bajar hasta 1.02, una densidad de computación 10 veces mayor y una ausencia total de ventiladores, lo que hace que las salas de servidores sean extrañamente silenciosas.

La recuperación del calor residual: convertir un problema en un recurso

¿Y si el calor, en lugar de ser un residuo que hay que evacuar, se convirtiera en un recurso? Este es el principio de la recuperación del calor residual. El agua caliente del circuito de refrigeración de los servidores puede inyectarse en una red de calefacción urbana para calentar viviendas, oficinas, invernaderos agrícolas o incluso piscinas públicas. Este enfoque transforma el centro de datos en un componente integrado y virtuoso del ecosistema local, que participa activamente en la transición energética. Es un eje fundamental que influye en el futuro del trabajo y en las infraestructuras urbanas.

03La última frontera: el centro de datos espacial

La última frontera: el centro de datos espacial

Mientras optimizamos cada vatio en la Tierra, algunos miran al cielo en busca del siguiente gran paso. El concepto de un centro de datos en órbita, que hasta hace poco parecía ciencia ficción, se está estudiando seriamente hoy en día. Esta idea, que forma parte de la gran aventura de la exploración espacial, se basa en dos ventajas fundamentales del entorno espacial.

  • Una fuente de energía inagotable: los paneles solares en órbita pueden captar la energía del sol 24/7, sin interrupciones por nubes o por la noche.
  • Un disipador de calor perfecto: el vacío del espacio, con su temperatura cercana al cero absoluto (-270 °C), es el mejor radiador que se pueda imaginar.

image
image

La refrigeración por radiación: la clave del centro de datos orbital

En la Tierra, el calor se disipa por conducción, convección y radiación. En el vacío del espacio, solo es posible la transferencia por radiación. Por lo tanto, un centro de datos espacial estaría equipado con grandes paneles radiadores. Estos paneles, pintados con materiales de alta emisividad, irradiarían el calor de los servidores en forma de ondas infrarrojas directamente al gélido vacío del espacio.

Es una solución de una elegancia y una eficacia formidables: sin ventiladores, sin bombas, sin circuitos de agua. Solo la física fundamental al servicio de la disipación térmica. Esta tecnología espacial de vanguardia podría permitir la creación de centros de computación de una potencia inimaginable, alimentados por energía limpia y refrigerados de forma pasiva.

Por supuesto, los desafíos son inmensos: el coste del lanzamiento, el mantenimiento robotizado, la protección contra la radiación y los micrometeoritos, y la latencia en las comunicaciones con la Tierra. Sin embargo, para tareas de computación que no son urgentes, como el entrenamiento de modelos complejos de IA o las simulaciones científicas, el centro de datos espacial representa un camino a futuro fascinante y potencialmente sostenible.

04Fuentes y referencias

Fuentes y referencias

Para garantizar el rigor de este artículo, nos hemos basado en fuentes reconocidas y en datos públicos de actores de primer nivel.

  • Agencia Internacional de la Energía (AIE): para los datos globales sobre el consumo energético de los centros de datos y las proyecciones a futuro. Sus informes son una referencia en el sector.
  • Google Data Centers (efficiency.google): Google comparte públicamente sus datos de eficiencia, incluido el PUE de sus campus, ofreciendo una valiosa transparencia sobre las mejores prácticas de la industria.
  • The Uptime Institute: una organización de referencia que proporciona estándares, certificaciones e investigaciones sobre el diseño y la explotación de los centros de datos.
  • ADEME (Agencia de Transición Ecológica de Francia): la agencia francesa ofrece análisis y recomendaciones sobre la eficiencia energética de las infraestructuras digitales en el territorio nacional.